Desarrollo de la personalidad en la etapa de los 6 a los 12 años


Introducción

El desarrollo de las emociones en la educación primaria se caracterizan en general, por una relativa serenidad , tras la tendencia al cansancio diario,
los miedos, las situaciones nuevas, el descontento, el desarrollo de la personalidad se irá fijando paulatinamente , debido a varios cambios , fisico, psiquico y social. Manifestado por un comportamiento en el que destaca su confianza en sí mismo, en sus ganas de hacer las cosas, de conseguirlas, situaciones a veces complicadas que tendrán que empezar a controlar.
A medida que el niño adquiere mayor capacidad cognitiva , va ampliando la relación social y crece la posibilidad de control emocional.

La coordinación motora y el lenguaje del niño van avanzando, y que mejora su facilidad conceptual en los años preescolares, su personalidad se va diferenciando cada vez más. La notable diversidad de las conductas, es debida por la rápida adquisición de nuevos hábitos, de percepciones cada vez más ricas, de interacciones sociales cada vez más amplias y de una conciencia mayor del ambiente social.

Entre estas características figuran la curiosidad sexual, la dependencia (o independencia), la agresión, la motivación de logro o de dominio de tareas, la tipificación sexual, la ansiedad y la conciencia. Cada una de estas características es omnipresente, se maniefienta de muchas formas y en situaciones diversas

Personalidad

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La adquisición y desarrollo de aspectos de la personalidad como los de la agresión, la dependencia, el dominio del ambiente, la ansiedad, la tipificación sexual y la conciencia tienen una generalizada, es decir, se reflejan en muchos aspectos de la conducta y de las relaciones sociales, y estabilidad, es decir, no son características transitorias sino que perduran durante un período prolongado. Los principales determinantes del desarrollo de estas características tempranas se encuentran esencialmente en el hogar en las relaciones del niño con sus padres. Evidentemente no toda la conducta del niño puede explicarse como consecuencia de su historia pasada en la familia, aunque esta es el agente primordial de socialización, factores extrafamiliares (experiencias, situaciones y personas fuera de la familia) comienzan a ejercer influencia en la conducta del niño.
Test de personalidad



Autoconcepto

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El autoconcepto es la imagen del yo-conocido que tiene cada persona. Es decir, la construcción mental de cómo se percibe a sí misma. Al sentimiento que desarrollamos entorno a nuestro autoconcepto mas sin embargo el autoconcepto no es lo mismo que autoestima. El autoconcepto incluye valoraciones de todos los parámetros que son relevantes para la persona: desde la apariencia física hasta las habilidades para su desempeño sexual, pasando por nuestras capacidades sociales, intelectuales etc...
Destacamos tres características esenciales:

  • No es innato: el autoconcepto se va formando con la experiencia y la imagen proyectada o percibida en los otros. Además depende del lenguaje simbólico.Es un todo organizado: el individuo tiende a ignorar las variables que percibe de él mismo que no se ajustan al conjunto y tiene su propia jerarquía de atributos a valorar.
  • Es dinámico: puede modificarse con nuevos datos, provenientes de una reinterpretación de la propia personalidad o de juicios externos.
Además, como atributo dinámico el autoconcepto se ve retroalimentado (positiva o negativamente) por nuestro entorno social, siendo determinante las opiniones o valoraciones de las personas con las que entablamos relaciones íntimas (esto es nuestra pareja, familia, amigos).

Los factores que determinan el autoconcepto son los siguientes:

  • La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.
  • El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos.
  • Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.).
  • Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc.

Autores:

William James

biografia

William James
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William James, (n. 11 de Enero de 1842, en Nueva York, Estados Unidos el 26 de Agosto de 1910 en New Hampshire fue un filósofo estadounidense con una larga y brillante carrera en la Universidad de Harvard donde fue profesor de psicología.
El primero que trata sobre el tema del Autoconcepto, fue William James, se parte de su trabajo deriva de lo que en la actualidad se escribe acerca del sí mismo. Destaca que se pueden distinguir dos dimensiones en la persona, el sí mismo o yo, como conocedor , pensador, y el sí mismo o mí del que tenemos conocimientos.
La ingeniosa fórmula de James (1890) dio una pauta a seguir:
Autoestima = Éxito / Pretensiones

Baldwin


biografia
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Para Baldwin, el método genético queda aclarado en su respuesta a la cuestión que él mismo se planteó: "¿ cómo puede el desarrollo del orden mental de los fenómenos investigarse con provecho?". Baldwin citó la respuesta que él había dado anteriormente, a saber, que los métodos mecanicista o atomista no realizarán esta tarea, porque "tanto la vida como la mente resultan despojadas de su más rico significado. Todo cambio genético da paso a un avance real, a un progreso de una parte de una parte de la naturaleza hacia un modo de realidad superior. En efecto, las cosas nuevas se alcanzan diariamente en la vida, en la mente y en la sociedad ; resultados que no pueden interpretarse en términos de la mera composición de elementos asociados". En conclusión: toda serie realmente genética es irreversible; y cada nuevo estadio o término de una serie realmente genética constituye un nuevo modo de presencia en lo que se llama realidad.

Esta concepción dinámica del desarrollo fue aplicada por Baldwin a tres áreas principales, que siguen siendo centrales para los teóricos actuales: el desarrollo motor y cognitivo de los niños, el interaccionismo social y el desarrollo de la personalidad , y la ontogenia (formación y desarrollo individual de un organismo) y la filogenia (desarrollo y evolución general de una especie) de las funciones y de la conducta.

Baldwin propone un modelo de emergencia del autoconcepto a partir de la imitación y la internalización de los comportamientos de los otros. Este proceso se produce ya desde las figuras cercanas al bebé en los primeros años y se va afianzando a través de los años con los otros significativos para el sujeto. Sin embargo, Baldwin apunta un elemento muy interesante en su propuesta y es la idea de lo que podríamos llamar “reciprocidad en la construcción de la identidad”. Para el autor, los niños van absorbiendo e internalizando “copias” de acciones, actitudes, etc. de los seres cercanos, pero, al mismo tiempo estas informaciones no solo constituyen claves para su autoconocimiento sino también para el conocimiento de quiénes y cómo son los otros.


Cooley o Mead


biografia de Mead.
biografia de Cooley.

Para algunos teóricos e investigadores como Cooley y Mead, el autoconcepto es una construcción de índole y origen social. A través de las interacciones con los otros, nos vamos dando cuenta de que éstos tienen una imagen, ideas y opiniones acerca de cómo somos.
Dichas opiniones e imágenes son transmitidas habitualmente por medio del lenguaje y generalmente son consideradas como una información valiosa acerca de nosotros mismos, fundamentalmente cuando provienen de personas que consideramos importantes para nosotros, personas que Cooley denomina “otros significativos”. Podemos decir que parte de nuestro concepto sobre nosotros mismos, según Cooley, se fundamenta en lo que creemos que los otros piensan de nosotros.

Para Mead la interacción social nos provee de información para formas nuestro autoconocimiento ya que lo otros exhiben actitudes o conductas como reacción a nuestra forma de ser o de comportarnos en determinados momentos. Dichas reacciones son tenidas en cuenta a la hora de construir la idea de nosotros mismos. Por otra parte, Mead señala que, a través de la interacción social, el sujeto descubre en los otros modelos o pautas tanto de comportamiento como actitudinales que le resultan deseables y tiende a imitarlos y a internalizarlos.


Evolución del autoconcepto


Abordaremos aquí el desarrollo del autoconcepto-autoestima como factor cognitivo, afectivo y social que dirige el desarrollo global del individuo. Se presenta una aproximación a las teorías clásicas sobre el tema que plantean el estudio de dicho constructo tanto desde una perspectiva unidimensional como multidimensional.


Teorías sobre el autoconcepto


Para Allport el Yo consta de siete aspectos:
1- El sentido corporal-sensación-
2- Autoidentidad a través del tiempo-existencia contínua
3- Autoengrandecimiento-afirmación y amor del Yo
4- Autoextensión-identificación con otros y otras cosas.
5- Racionalidad enfrentamiento
6- Autoimagen.
7- Esfuerzo propio-conducta motivada para engrandecer la autoimagen

El autoconcepto como una actitud hacia sí mismo Coopersmith(1967) entiende que la autoestima tiene relación con la”evaluación que el sujeto hace y acostumbra a mantener con respecto a sí mismo; expresa una actitud de aprobación-desaprobación e indica la medida en que el sujeto se cree competente, exitoso, importante y admirado.

Niños de alta autoestima tienen confianza en sus percepciones, conclusiones, juicios y creen que tendrán éxito con sus esfuerzos.
Niños de baja autoestima Rosenberg(1973) afirma que la autoestima es una actitud positiva o negativa sobre un objeto particular: el sí mismo. Multidimensionalidad de autoconcepto Para Burns (1990) en el autoconcepto las actitudes están focalizadas sobre uno mismo e incluyen los tres componentes fundamentales de las mismas: el cognitivo, el afectivo y el comportamental.

La autoestima como monitor interpersonal
La autoestima se ha estudiado también como u sistema que monitoriza las reacciones de los otros y alerta al individuo de la posibilidad de exclusión o rechazo social


La formación y evolución del autoconcepto


Es durante los diez primeros años de vida cuando los niños/as desarrollan los conceptos sobre sí mismos. La evolución del autoconcepto parte de la evaluación que el sujeto hace de su propia conducta en función de un conjunto de pautas o estánrs que proporciona el ambiente Desarrollo del autoconcepto La aparición del concepto de “yo” en el niño/a tiene un carácter evolutivo, que está mediatizado por variables de tipo social, de maduración y de personalidad. Relaciones familiares y estilos educativos La conclusión a la que se llega es que los padres son poderosos agentes de socialización que ejercen una influencia crítica sobre el desarrollo personal y social de sus hijos y en aspectos de este desarrollo como son la competencia, la madurez y la conducta prosocial.


Actuación de lor profesores y mejora del autoconcepto


Según hemos visto en varias asignaturas de la carrera de magisterio, los profesores ejercen una considerable influencia sobre el
autoconcepto de los alumnos. Por lo mismo, bueno es que nos preguntemos cómo se puede mejorar la actuación de los profesores. no hay una pauta concreta
sobre cómo debe ser la conducta de los docentes. A esto hay que añadir que no todos los autores comparten la opinión de que el autoconcepto es modificable o educable. En este sentido, hay tres posiciones principales:

1) El autoconcepto es estable y, por tanto, resistente al cambio;

2) el autoconcepto se puede moldear casi totalmente en función del
contexto social, y

3) el autoconcepto es relativamente estable y se puede modificar a
través de estrategias adecuadas. La mayor parte de los autores defienden esta última
postura y basándonos en ella mencionamos seguidamente algunas propuestas que
pueden mejorar el autoconcepto de los alumnos:

  • Aceptar y respetar al educando y reconocer sus posibilidades y limitaciones.
  • Crear un ambiente agradable y de confianza.
  • Potenciar la comunicación con los alumnos: preguntar, escuchar. Prestar atención al lenguaje verbal y no verbal.
  • Favorecer la iniciativa del escolar, estimular la exploración y el descubrimiento.
  • Definir con claridad los objetivos y comprometer a los alumnos en su logro.
  • Involucrar a los alumnos en el establecimiento de las normas y animarles a respetarlas.
  • Tener expectativas realistas y positivas sobre las posibilidades de los alumnos.
  • Cultivar la empatía, lo que equivale a ponerse en el lugar del alumno, aceptarle y comprenderle.
  • Hacer juicios positivos sobre los alumnos y evitar los negativos.
  • Personalizar la educación.

Esto no tendrá los mismos efectos en todos los alumnos. Su efecto dependerá de las características de estos y de su situación. Por supuesto, no
se trata de adoptar una actitud irreal sobre la educación ni sobre las posibilidades de los alumnos, que lleve a creer que todos pueden alcanzar las mismas metas. Por el contrario, se pretende que el escolar se conozca, descubra cuáles son sus cualidades y avance en el proceso de desarrollo personal con la ayuda, aliento y orientación del educador y de los compañeros. No hay que soslayar tampoco que, si se quiere favorecer un autoconcepto positivo en los alumnos, el profesor debe tener un buen concepto en sí mismo.

Difícilmente se podrá motivar e ilusionar a los educandos si el profesor está frustrado, estresado o no confía en su propia actuación.

Tal es la importancia del autoconcepto de los profesores que es necesario que los docentes examinen las percepciones que tienen acerca de sí mismos como paso previo para revisar y modificar su propio comportamiento. Lo que se persigue es que los educadores reflexionen sobre la propia práctica, que traten de conocerse y de introducir cambios favorables en la actividad educativa. La percepción que los profesores tienen de sí mismos influye en su conducta y en el proceso perfectivo de los alumnos, lo que justifica sobradamente el esfuerzo por mejorar.

Autoestima


Los niños más pequeños tienden a usar un pensamiento de todo o nada que aplican también a sí mismos. Sin embargo, entre los siete y los ocho años los niños desarrollan sistemas de representación que les permiten integrar diferentes características de sí mismos para hacer generalizaciones más amplias. Por ejemplo, pueden decir: "Me siento muy inteligente en lenguaje, pero muy poco inteligente en matemáticas". Es decir, pueden integrar dos conceptos que parecen contradictorios (listo y tonto).



El autoconcepto que un niño tiene de sí mismo es muy importante para el desarrollo de la autoestima. La autoestima es el sentido de la propia valoración. Los niños comparan sus yo ideales con sus yo reales y se juzgan a sí mismos.


Las opiniones que los niños tienen de sí mismos ejercen una gran influencia en el desarrollo de la personalidad y sobre todo en su estado de ánimo. Los niños con una autoestima alta tienden a ser alegres, mientras que los niños con baja autoestima suelen mostrarse deprimidos o irritables.


Los niños con autoestima alta son confiados, curiosos e independientes, confían en sus propias ideas, inician retos o actividades nuevas con confianza, se sienten orgullosos de su trabajo y se describen de forma positiva, toleran bien la frustración, se adaptan bien al cambio, perseveran para alcanzar una meta y pueden manejar adecuadamente una crítica o las burlas.


Por el contrario, los niños con baja autoestima no confían en sus propias ideas, carecen de confianza, tienen falta de voluntad, observan en lugar de explorar por sí mismos, se retraen, se alejan de otros niños, se describen de manera negativa y no se sienten orgullosos de su trabajo.


Fuentes de autoestima


Según las investigaciones realizadas por Susan Harter, la autoestima procede de dos fuentes principales: lo competentes que se consideran los niños en aspectos que para ellos son importantes, y cuánto apoyo social reciben de otras personas.


Las principales fuentes de autoestima de los niños, por orden de mayor a menor importancia son las siguientes:

1. Aceptación y apoyo de personas importantes. El factor más importante que hace que los niños tengan una alta autoestima tiene que ver con lo bien que se siente el niño con las personas que son importantes en su vida: en primer lugar los padres y compañeros y luego los amigos y profesores.

2. Aspecto físico. Al evaluarse a sí mismos, los niños consideraban la apariencia física como el área más importante y se juzgaron a sí mismos según lo atractivos que se consideraban.

3. En tercer lugar se encuentra la aceptación social.

4. La competencia en el trabajo escolar, el comportamiento y la actividad atlética resultaron menos importantes


La presencia de una de estas fuentes no compensa la falta de otra. Por ejemplo, aunque una niña piensa que es importante ser guapa y lista y que ella es ambas cosas, su autoestima puede verse dañada si no se siente aceptada por su familia u otras personas importantes en su vida. O bien, si se siente aceptada por sus amigos y familia, pero piensa que es muy importante el deporte y que no es buena en eso, su autoestima puede verse también dañada.

Entre los siete y ocho años, los niños interiorizan emociones complejas, que antes no sentían, como el orgullo y la vergüenza. El grado de orgullo y vergüenza que sienten de sí mismos influye también en la opinión que tienen de ellos mismos.

Cómo son los padres de niños con alta autoestima


Los padres que tienen hijos con alta autoestima utilizan el llamado estilo de crianza democrático. Son padres que muestran amor y aceptación a sus hijos, al tiempo que son bastante exigentes en cuanto al desempeño académico y el buen comportamiento de los niños. Demuestran respeto por sus hijos y permiten la expresión individual dentro de unos límites bien definidos y claros.


Estos padres utilizan el premio más que el castigo y premian por el esfuerzo y la habilidad, más que por el resultado (es decir, por el esfuerzo y el trabajo en el estudio más que por la nota sacada). Además, tienen una elevada autoestima y vidas activas y productivas.


Al establecer normas claras y firmes permiten a los niños saber qué se espera de ellos, lo cual les ayuda a lograr control de sí mismos. Además, al funcionar dentro de un sistema de reglas aprenden a tener en cuenta las exigencias del mundo exterior.


Los padres que hacen exigencias a sus hijos demuestran que piensan que sus hijos son capaces de cumplirlas y que les darán suficiente atención y bapoyo para lograrlo.

Tipos de autoestima


Se distinguen dos tipos de autoestima:

· Autoestima positiva: tanto lo bueno como lo malo nos lo atribuimos a nosotros mismos. Siempre va asociada a un locus de control interno.

· Autoestima negativa: si el niño hace algo bien, siempre ha sido de casualidad, y cuando hace algo mal, es culpa de alguien. Siempre va asociada a un locus de control externo.


Las relaciones entre autoestima y locus de control parecen nutrirse de los estilos atributivos:

· Los niños con alta autoestima se atribuyen a si mismos como responsables de los éxitos, más que de los fracasos.

· Los niños con baja autoestima suelen atribuir los éxitos a circunstancias externas y arbitrarias, y los fracasos a su falta de capacidad.

Evolución de la autoestima


Desarrollo de la personalidad desde los 6 años hasta la adolescencia
Entre los 6 y los 12 años, los/las niños/as siguen avanzando y desarrollando la construcción del propio “yo”; además se producen cambios importantes en la valoración que hacen de sí mismos (autoconcepto y autoestima). Esta construcción progresiva del autoconcepto es dividida en dos periodos diferenciados por Palacios e Hidalgo (1999):

· De 6 a 8 años, se afianzan los logros anteriores y por tanto tienen un conocimiento más detallado de sí mismos, realizan más comparaciones entre aspectos personales y los de otros (Ej: “ahora no me gusta tanto jugar a correr como a mi amigo”) y/o exploran aspectos de tipo más psicológico (Ej: “me pongo muy triste si mis amigos no vienen a jugar con migo”).

· De 8 a 12 años, se hace más evidente la parte más social del autoconcepto, las relaciones interpersonales y las comparaciones con otros niños/as se harén más predominantes. Además se incrementa el énfasis en las descripciones referidas a contenidos y rasgos internos.

La razón principal de estos cambios se encuentra en los avances señalados anteriormente de carácter cognitivo, que les permiten primero poner en relación contenidos diversos (6-8 años) y posteriormente, llevar a cabo abstracciones de nivel superior puesto que ya poseen capacidad par adoptar perspectivas distintas y para verse a sí mismos de manera más global (8-12 años).

Si se considera el desarrollo de la autoestima con estas edades, es decir, la manera cómo se valora cada persona sus propias capacidades y competencias, se puede señalar que en esta etapa al igual que ocurría con el autoconcepto, la autoestima está menos diferenciada en las edades más tempranas y se va haciendo más diversificada y compleja a medida que el desarrollo avanza. En este periodo de edad es posible mencionar dos dimensiones de la autoestima:

· La autoestima en relación con el aspecto físico.

· La autoestima relativa a la competencia (académica y social) o destrezas físicas.

Ya se ha señalado con anterioridad que los/las niños/as expresan y asocian determinadas situaciones con emociones básicas como la alegría y el enfado. Posteriormente empiezan a comprender y experimentar emociones más complejas como el orgullo, la vergüenza o la culpa de la misma manera en esta nueva etapa de edad se observan los indicios de la comprensión y control emocional. Sin embargo no es hasta más adelante cuando consiguen comprender la existencia de emociones contradictorias, conocer y adoptar las normas de expresión de las emociones y aprender a controlarlas: Palacios e Hidalgo (1999).

· Alrededor de los 6-7 años, se observa una fase intermedia en la que los/las niños/as empiezan a admitir que algunas situaciones pueden provocar más de una emoción, pero siempre considerando que una de ellas precede o sigue a la otra.

· Hacia los 7-8, es cuando los/las niños/as empiezan a comprender que hay ciertos acontecimientos que provocan dos sentimientos al mismo tiempo, aceptando primero que pueden expresar dos emociones parecidas y admitiendo finalmente el hecho de que determinadas situaciones pueden llegar a provocar emociones contradictorias (Ej: “me da rabia recoger mi habitación pero me gusta verla ordenada”).

Además de mejorar la comprensión emocional avanzan en el control y regulación de las propias emociones. Parece ser que en estos momentos pueden diferenciar de forma clara entre la experiencia emocional interior y la expresión externa de las emociones, siendo capaces de ocultar los sentimientos propios a los demás mediante la modificación de la expresión conductual externa.

Por último, a partir de los 6-7 se comienza a observar una evolución de las estrategias de regulación de los estados emocionales, es decir (Ej: con esta edad niños y niñas empiezan a ser conscientes de que las emociones pueden disiparse si se deja de pensar en el acontecimiento que las provocó o si se ocupa la mente con pensamientos o actividades alternativas)

En el ámbito personal evolución personal y emocional del niño/a pasa por muchas variantes. En los primeros años de vida todo se soluciona con el llanto y las rabietas. Su actuación estará condicionada por la postura que los padres y las madres adopten frente a ella. Poco a poco, el/la niño/a cambia sus respuestas y adopta otros comportamientos para relacionarse con los demás. En este momento puede “estallar” en llanto, “chantajear” a padres y madres, mostrarse extremadamente afectuoso con su familia o sensible ante las críticas, celos con relación a sus hermanos/as...Todas estas respuestas evolucionan hasta llegar a un mejor razonamiento de su actitud, siempre que sus necesidades emocionales se hayan cubierto.

El/la niño/a de 6 años es todavía muy inestable en sus reacciones, debido a la dificultad que tiene en cambiar su conducta. No resulta fácil consolarle y es muy sensible a todo lo que le rodea. A los 7 años, el/la niño se muestra menos exaltado que el año anterior. Llora menos y lo hace por un motivo determinado, aunque muchas veces el llanto es debido a sentimientos de rechazo a sentimientos de rechazo o inseguridad respecto a los demás. A los 8 años se ha vuelto más atrevido y arriesgado, con una actitud más impaciente que en años anteriores. Espera que todas sus preguntas se respondan al inmediatamente y que todas sus peticiones se cumplan con rapidez. Con sus preguntas y explicaciones constantes, intentan acaparar toda la atención del adulto, busca su colaboración y necesita que le confirmen y ratifiquen sus creencias y teorías.

A los 10 años es, por lo general, muy afectuoso con su padre y madre. Demuestra fácilmente el cariño que siente por ellos/as por medio de abrazos y besos, aunque, en ocasiones, estalla en ataques de ira. También sabe reprimirse cuando es necesario y acepta las demandas paternas y maternas sin protestar. A los 11 años, parece no estar dispuesto a mantener esa actitud sosegada y respetuosa gracias a la cual asimilaba los consejos del adulto. En este momento es frecuente que se produzca una regresión y se vuelva de nuevo impulsivo. Este cambio repentino se debe a la dificultad que tiene para entender los cambios que está experimentando.

A los 12 años experimenta algunos cambios importantes que dan tranquilidad a padres y madres. Se ha calmado mucho y adopta otras actitudes que le permiten suavizar las relaciones con los demás. No actúa de forma directa como hasta ahora, sino que busca un equilibrio entre sus demandas y las respuestas que le ofrecen su padres y su madre, consiguiendo así muchas concesiones y tranquilidad en la familia. Se siente mayor y entiende que su crecimiento tiene que reportarle beneficios, por ello, reclama más permisividad.


Rol de género e influencias educativas


Según el sexo del individuo, la sociedad considera que hay unas características que se deben evaluar más positiva o negativamente en éste.

Ej: Los niños han de ser brutos y obtener éxitos deportivos, y las niñas tienen que ser dulces y buenas.


Esto crea unos estereotipos de género.

Ej: Si una chica es la mejor de la clase jugando a fútbol, es una marimacho, y en cambio, si lo hace un chico, ¡qué bien lo ha hecho!

No se deberían fomentar estereotipos para uno u otro sexo. Lo que está bien visto en un chico también lo está en una chica.


La autoestima y el autoconcepto


La autoestima y el autoconcepto están estrechamente relacionadas.

El autoconcepto es una percepción, pero la valoración de éste se va desarrollando a lo largo de los años.

Tanto la autoestima como el autoconcepto no son estáticos, van variando a lo largo del desarrollo del individuo.
La autoestima y el autoconcepto de un niño no van a ser los mismos que los de un adulto.



· La autoestima está compuesta por las valoraciones o juicios que hacemos sobre como somos, que se realizan por comparación entre nuestro Yo real y nuestro Yo ideal.

- Yo real: es nuestro autoconcepto.

- Yo ideal: es lo que queremos ser, y va variando.


Las diferencias entre ambos genera una reducción de autoestima. Estos dos conceptos tienen que estar próximos.

Para niños de seis años, su Yo ideal coincide con el real.

· Las discrepancias entre el Yo real y el Yo ideal tienden a aumentar desde los 7 años y seguirán incrementando hasta la preadolescencia.

· A lo largo de la etapa escolar tienen una mayor capacidad y tendencia a la autocrítica, lo que repercute en que se revise su autoconcepto y, como consecuencia, la autoestima se ve afectada.



· Como hemos visto, durante los años escolares se producen grandes avances que serán, en su entorno, la base para que se produzcan nuevos progresos en el terreno de la autoestima.

· El autoconcepto generado durante estos años y su valoración, resultan de gran importancia para el posterior desarrollo psicológico y emocional.

· Muchas de las percepciones que sobre uno mismo adquirimos durante la infancia, especialmente durante el final de esta etapa, resultan difícilmente modificables en edades posteriores.

Las habilidades sociales deberían aparecer en el currículum, y ser estimuladas por los docentes.





Mapa conceptual del tema 4



PREGUNTAS OBJETIVAS DEL TEMA 4 Y TEMA 5:

Si un alumno actua con actitud posititva o negativa ante una situación sin dejarse llevar por la inercia o ansiedad es un factor común que determina...
a) Autoestima
b) Yo ideal
c) Autoconcepto
d) Yo real

Aunque la personalidad se hace latente desde los primeros años de vida ¿ a que edad aparece claramente la identidad?
a) A los 8 años
b) A los 6 años
c) A los 10 años
d) a los 5 años

¿Qué factor influye en la personalidad?
a) La herencia genética
b) El ambiente del individuo
c) Las experiencias personales
d) Todas las anteriores son correctas

¿En qué consiste la empatia?
a) Deseo de comprender.
b) Escucha activa.
c) Adaptarse al interlocutor (su ritmo, lo que el interlocutor considera importante).
d) Todas son correctas.

¿Qué es la personalidad?
a) Una imagen que tiene la persona sobre si misma.
b) Una serie de características que define como la persona va a reaccionar ante diferentes circunstancias.
c) Una imagen que tienen los demás de nosotros.
d) Un conjunto de juicios que tenemos dentro de nosotros mismos.





Bibliografía:
Mussen, P. H., J. J. Conger y J. Kagan, (2000) Desarrollo de la personalidad en el niño. México: Trillas
Flavell, J.H. (1976) La psicología evolutiva de Jean Piaget. Buenos Aires: Paidós

Webgrafía:

http://www.bilbao.net/nuevobilbao/jsp/bilbao/pwegb010.jsp?idioma=c&color=rojo&padre=*E1&tema=3E1&subtema=10&ficha=7330753727477&padresub=3EC#arriba

http://www.innatia.com/s/c-motivacion-personal/a-autoestima-alta.html

http://foro.univision.com/t5/Madres-Padres-e-Hijos/NI%C3%91OS-CON-AUTOESTIMA-POSITIVA/m-p/38290400